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sábado, 17 de julio de 2010

EL CLUB DE LOS COULROFOBICOS


Recuerdo que hace mucho tiempo, en mi alegre infancia, ví una miniserie basada en una obra del conocido maestro del terror Stephen King, la cual trataba de un payaso demoníaco y horripilante que se dedicaba a aterrorizar niños, cometía macabros crímenes y otras cosas por el estilo (para los interesados, la miniserie se llamaba It).


Luego, siendo ya casi un agraciado preadolescente, en uno de los muchos jolgorios y fandangos típicos de la región en la que me crié (particularmente los que se suceden a finales de año y principios del siguiente), pululan una serie de personajes carnavalescos que ataviados con trajes multicolores y mascaras que pueden representar cualquier cosa, se dedican a corretear impunemente a los niños, golpeándolos con una vejiga hinchada de vaca (que aunque no es que pegue duro, tampoco pasito, la verdad huele como el hijuep..) hasta que la pobre victima de turno logre sacarse (no se de donde) una moneda que darle al impávido matachín.


Bueno, la verdad mi relato es un poco crudo, por cuestiones que paso a explicar; como les decía, en cierta tarde, cierto joven preadolescente se dedicaba a sus ultimas experiencias con pequeños objetos que servían de juguetes, ya que a medida que la edad aumenta, se cambian los juguetes (pero eso es otro tema), y bueno, nuestro candido personaje se encontraba agachado frente a su casa, concentrado en su mundo de fantasía y diversión….cuando llegando por detrás un desalmado matachín le propino un brutal vejigazo en la espalda a nuestro joven en cuestión, con tan mala suerte para el infernal matachín, que su vejiga (la de la vaca, no la propia de él) se desinflo y no pudo continuar su correría de terror infantil.


Hoy, ya hace mucho tiempo de eso, el pobre joven victima del asalto por vejiga de vaca inflada, recuerda la mascara inexpresiva del matachín, mirando incrédulo como se le escapa el aire a la vejiga, y con el, la oportunidad de conseguir unos pesos mas (ja, no todo fue tan malo ¿no?).


Y llegado a este punto es cuando yo declaro: “hola, soy el oidor y soy coulrofobico”.


Bueno, eso es lo yo diría si estuviera en coulrofobicos anónimos, grupo al que creo mas de uno iría, ya que me encontrado que mucha gente detesta a los payasos, otros les temen, otros mas les odian, e incluso algunos los encuentran graciosos.


Pero debo aclarar que solo detesto las mascaras, las caras totalmente pintadas de blanco, lívidas, los pelos parados o ensortijados de colorinches (que no se porqué me recuerdan a Fanny Mickey) y sobre todo las narices rojas, las grandes, brillantes y huecas narices rojas…además, debajo de toda esa ropa, parece que esconden algo, como pandillero del bronx o algo así…


Quiero dejar claro que mi intención no es ofender a ningún payaso, matachín, mimo, tramoyista o seguidor de Fanny Mickey o Antanas Mockus; simplemente quiero decir que los payasos, las mascaras y las caras pintadas que no se pueden asociar a un cuerpo me asustan, y eso se define psicológicamente como coulrofobia. Miedo irracional a los payasos.


Nuevamente, me disculpo con el gremio payasil y asociados (mimos), pero entiendan, estoy enfermo, fui al seguro medico a que me atendieran por mi fobia, y como no podía ser de otra manera en este país (estamos en Colombia por si acaso), me prescribieron ibuprofeno para mi problema…… (ven que sí estamos en Colombia).


PD: según la Wiki, el prefijo coulro viene del término griego κωλοβαθριστής (kōlobathristēs), que significa “aquel que va sobre zancos”. Esto es debido a que antiguamente los bufones y payasos solían llevar zancos.

4 comentarios:

  1. hasta ahora me entero de que la fobia irracional a los payasos se denomina coulrofobia.....bueno, el caso es que a mi tampoco me gustan los payasos, aunque no se si sea para denominarlo fobia!

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  2. después de leer varias veces la palabra fobia, me acorde que yo tengo una fobia, o bueno ya puedo decir que he recuperado mi sensatez en un 85% cuando paso cerca de una vaca! siii una vaca! eso como se llamaría? vacafobia?....el caso es que uno puede recuperarse de ellas, con mucha paciencia, con lagrimas y "terapias de choque", eso me ha funcionado!

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  3. Yo aprendí a tolerar y hasta saludar al payaso que anuncia los almuerzos corrientazos y ahora me echan dos goticas de salsa de tomate sobre el arroz :)

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