
Un post corto para un tema estrecho.
Era una tarde calurosa y monótona, como todas las demás, en la universidad, para colmo de la modorra que dominaba mis parpados, en la clase en la que me encontraba ese día tocaban exposiciones…y definitivamente si uno no aprendió hacer una exposición en prekinder, ya no aprendió a hacerlo nunca.
Y mientras se sucedían uno tras otro los discursos confusos de mis compañeros, ocurrió algo que me sacó de mi fase de pre-sueño. Uno de los expositores de turno, muy tieso y muy majo él, acomodó un pupitre frente a las hileras de sillas de los demás compañeros, se sentó como ejecutivo en oficina presidencial, y…cruzo las piernas…pero no como suele hacer uno, es decir formando un ángulo recto sobre la rodilla, sino como Viena Ruiz, todas juntitas y medio entrelazadas…
Y yo me pregunté entonces, y todavía lo hago ahora, ¿será que no le molestaba estrangular las joyas de la familia? ¿Acaso tenia mi compañero complejo de presentadora de tv? ¿Podría el Tino Asprilla sentarse así?
Otro día, en otra ocasión, estaba conversando con una amiga en su casa (la de ella), y mi amiga usaba una falda, no tan corta, no tan larga, yo la definiría como agradable a la vista (poco después confirmaría estas aseveraciones), en un determinado momento, mi joven amiga fue por algo a la cocina, y acto seguido volvió a sentarse frente a mí, e inexplicablemente (supongo), olvidó que usaba falda, y se estuvo un buen rato con sus piernas lo suficientemente alejadas una de la otra, como para que hasta hoy día me sea muy difícil recordar de que hablábamos (así es muy difícil mirar a la gente a los ojos cuando habla).
Otro día en un bus urbano, me senté junto a un tipo, o bueno, medio me senté, porque dicho señor estaba sentado como Pancho Villa sobre su potro, con las piernas abiertas como para ventilárselas, y no me quedo más remedio que dejar mi trasero en precario balance sobre el asiento (tipo media nalga si sentada, media nalga no sentada).
Desde entonces he visto mas tipos cruzando las piernas como Viena Ruiz, y menos mujeres sentándose como Don Quijote sobre Rocinante (Panchos Villas con la pelvis dilatada no me he vuelto a encontrar, afortunadamente). El punto del asunto es que muchas veces no somos conscientes de nuestra expresión corporal, o nuestras actitudes, o de lo que nuestras poses quieren decir, y muchas veces dichas actitudes transmiten mensajes equivocados sobre nosotros (o simplemente incomodamos y “distraemos” a los demás).
Recuerdo que hace años, algunas madres enseñaban a sus hijas a sentarse, y los hombres se sentaban como hombres (no a lo mero macho, como si no se hubiera bajado del caballo, sino más bien sin aplastar el “mercado”), y ahora todos sufrimos de problemas de espalda por una cuestión muy sencilla: no saber sentarse.
Si usted no había notado el cruce de pierna Viena Ruiz masculino, le recomiendo ponga más atención, y si el sujeto que lo esta haciendo es amigo suyo, pregúntele: ¿no le molesta comprimir la entrepierna? ¿O será que no tiene nada que estrujar?
PD: se ha comprobado que los interiores masculinos tipo bóxer, afectan la producción de espermatozoides, debido a que aprietan y debido a la fricción, calientan zonas que por naturaleza deben estar de temperatura corporal más baja. ¡No al efecto invernadero en las gónadas!
Era una tarde calurosa y monótona, como todas las demás, en la universidad, para colmo de la modorra que dominaba mis parpados, en la clase en la que me encontraba ese día tocaban exposiciones…y definitivamente si uno no aprendió hacer una exposición en prekinder, ya no aprendió a hacerlo nunca.
Y mientras se sucedían uno tras otro los discursos confusos de mis compañeros, ocurrió algo que me sacó de mi fase de pre-sueño. Uno de los expositores de turno, muy tieso y muy majo él, acomodó un pupitre frente a las hileras de sillas de los demás compañeros, se sentó como ejecutivo en oficina presidencial, y…cruzo las piernas…pero no como suele hacer uno, es decir formando un ángulo recto sobre la rodilla, sino como Viena Ruiz, todas juntitas y medio entrelazadas…
Y yo me pregunté entonces, y todavía lo hago ahora, ¿será que no le molestaba estrangular las joyas de la familia? ¿Acaso tenia mi compañero complejo de presentadora de tv? ¿Podría el Tino Asprilla sentarse así?
Otro día, en otra ocasión, estaba conversando con una amiga en su casa (la de ella), y mi amiga usaba una falda, no tan corta, no tan larga, yo la definiría como agradable a la vista (poco después confirmaría estas aseveraciones), en un determinado momento, mi joven amiga fue por algo a la cocina, y acto seguido volvió a sentarse frente a mí, e inexplicablemente (supongo), olvidó que usaba falda, y se estuvo un buen rato con sus piernas lo suficientemente alejadas una de la otra, como para que hasta hoy día me sea muy difícil recordar de que hablábamos (así es muy difícil mirar a la gente a los ojos cuando habla).
Otro día en un bus urbano, me senté junto a un tipo, o bueno, medio me senté, porque dicho señor estaba sentado como Pancho Villa sobre su potro, con las piernas abiertas como para ventilárselas, y no me quedo más remedio que dejar mi trasero en precario balance sobre el asiento (tipo media nalga si sentada, media nalga no sentada).
Desde entonces he visto mas tipos cruzando las piernas como Viena Ruiz, y menos mujeres sentándose como Don Quijote sobre Rocinante (Panchos Villas con la pelvis dilatada no me he vuelto a encontrar, afortunadamente). El punto del asunto es que muchas veces no somos conscientes de nuestra expresión corporal, o nuestras actitudes, o de lo que nuestras poses quieren decir, y muchas veces dichas actitudes transmiten mensajes equivocados sobre nosotros (o simplemente incomodamos y “distraemos” a los demás).
Recuerdo que hace años, algunas madres enseñaban a sus hijas a sentarse, y los hombres se sentaban como hombres (no a lo mero macho, como si no se hubiera bajado del caballo, sino más bien sin aplastar el “mercado”), y ahora todos sufrimos de problemas de espalda por una cuestión muy sencilla: no saber sentarse.
Si usted no había notado el cruce de pierna Viena Ruiz masculino, le recomiendo ponga más atención, y si el sujeto que lo esta haciendo es amigo suyo, pregúntele: ¿no le molesta comprimir la entrepierna? ¿O será que no tiene nada que estrujar?
PD: se ha comprobado que los interiores masculinos tipo bóxer, afectan la producción de espermatozoides, debido a que aprietan y debido a la fricción, calientan zonas que por naturaleza deben estar de temperatura corporal más baja. ¡No al efecto invernadero en las gónadas!

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